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El mundo de los intelectuales - Versión para impresión

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El mundo de los intelectuales - Keisso - 01-14-2006

¿Qué es el mundo para nosotros? Existe un mundo inmediato, material, que hay que tener en cuenta para proveernos de lo que necesitamos para vivir. El mundo del trabajo, las relaciones, etc. Pero el mundo real de las personas, ¿cuál es? Una dama sufre de depresión, esa palabra, ese significante “depresión” organiza completamente la vida de esa dama, es la idea fuerza que organiza el resto de los significantes que dan cuenta de la vida de la dama. Cada persona tiene un conjunto de ideas-fuerza que organizan su vida, el que busca trabajo desde hace tiempo tiene la idea “buscar trabajo” como la organizadora de toda su vida. La dama o el hombre que busca pareja, tienen esa idea fuerza como la organizadora de sus vidas. El político tiene la idea fuerza “el poder”, etc. Todas las ideas fuerza que he mencionado tienen algo en común: parten del entorno inmediato de la persona, es posible deducirlas de la situación de la persona, de lo que hacen. Digamos que la relación entre las ideas fuerza que organizan la vida de la persona y que conforman su mundo, y el mundo que se ve en sus situaciones, constituye una relación inmediata. Todo está fuertemente enrabado. Con la religión la cosa cambia, las ideas fuerza están algo más alejadas de la inmediatez material y tosca. Aquí se habla de espiritualidad debido a que el mundo de estas personas está fuertemente constituido a partir de ideas fuerza que no se desprenden directamente de la realidad, sino de un mito, una doctrina. Algo parecido ocurre con las personas fuertemente ideologizadas, o que adhieren a cualquier tipo de doctrina filosófica. Un religioso puede convivir con alguien fuertemente ideologizado políticamente, y con un médico, y a pesar de lo próximo que se encuentran físicamente, viven en mundos completamente distintos, pero completamente distintos.

Hace unos minutos estuve en un chat, una dama propuso como tema de conversación la infidelidad, partiendo de la creencia de que el infiel era alguien que buscaba fuera de la pareja lo que no podía encontrar en la pareja. Le dije que no era así necesariamente, alguien que está muy feliz con su pareja, igual puede ser infiel porque sí, porque además de gustarle su mujer, le gusta también otra mujer. Constituye una falsa creencia pensar que el amor verdadero sólo se da con una sola persona en un momento de la vida. Creencias de este tipo alimenta las fantasías de muchas personas, y cuando le conté esto a la dama, hubo un clic en su mundo, su mundo cambió sensiblemente, este cambio se dio al tener que reestructurar simbólicamente su forma de ver la infidelidad. Porque así es el mundo de las personas, depende de cómo se represente, de las posibilidades de representación, y cuando estas se agudizan el mundo cambia, pero también cambia cuando se adquieren nuevas formas de percibir el mundo y las distintas cosas significativas que contiene para nosotros. Algunas personas viven en mundos de caricaturas, con infinidad de creencias jamás revisadas, con problemas imaginarios que parten de estas creencias. Epícteto dijo que no son las cosas las que nos afectan, sino las opiniones que tenemos acerca de las cosas.

¿Qué ocurre cuando las facultades de representación se agudizan? Bueno, en primer lugar el mundo cambia, se hace más claro y preciso, falsos problemas desaparecen para siempre de la vida, puede que aparezcan otros, pero más reales. El intelectual tiene una mejor conciencia de las cosas, más la posibilidad de encontrar solución a los problemas a partir de la reestructuración de los mismos, pues el intelectual está en condiciones de desarrollar nuevos puntos de vista. Pero existe otro elemento muy importante a tener en cuenta: como nuestro mundo está determinado por las ideas fuerza que lo organizan, y el intelectual se encuentra más libre para elegir aquellas ideas fuerza que desea que polaricen su mundo, el mundo de los intelectuales se separa mucho más del de las personas más dependientes de la inmediatez de las cosas. El intelectual puede elegir el mundo en el que desea vivir. Posibilidad que no está a disposición de quienes no poseen grandes facultades de representación, ni demasiada cultura. El mundo de los intelectuales es más rico, infinitamente más rico que el de las demás personas completamente determinadas por la inmediatez de sus vidas.

Pero existe otro componente a tener en cuenta, esa libertad tiene un precio: la soledad. Un intelectual no puede relacionarse de igual a igual con otros que no posean su capacidad de representación, y también se puede encontrar aislado de quienes también son intelectuales como él. El motivo es muy sencillo: el mundo de las personas con poca capacidad de discriminación, es bastante similar, el mundo de los obreros que trabajan en una fábrica es prácticamente similar para todos ellos, por lo que se encuentran más próximos entre sí que en el caso de intelectuales que trabajen en una universidad, donde sus mundos pueden diferir mucho. El mundo de los intelectuales es mucho más particular y propio que el de las demás personas. Dos escritores pueden no tener nada en común. Dos arquitectos pueden tener tantas diferencias que no reconocen tener nada en común, salvo el nombre de su profesión.

La individualidad se acrecienta en los intelectuales.

Junto a la ventaja de poder crearse mundos más ricos y satisfactorios, el intelectual puede tomar conciencia de la separación con las demás personas, aún de sus pares. Puede tomar conciencia de su individualidad y de lo distinto que es con respecto a todas las demás personas. Pienso en las ideologías que quieren borrar las diferencias de las personas, borrarlas hacia abajo, igualarlas a una supuesta conciencia de clase; qué ridículas que son, constituyen la amputación de lo mejor que tiene el hombre: la posibilidad de crearse mundos a su imagen y semejanza.

A veces se emplea como descalificativo el que alguien viva en su mundo propio, cuando es una de las mayores conquistas de la inteligencia humana. Sin esta flexibilidad de la condición humana, ¡qué sería la vida! La calidad de vida depende completamente de esta posibilidad.

Es curioso que muchos intelectuales quieran renunciar a esta realidad y fingir que pertenecen a otros estratos a los que no pertenecen. Ese populismo siempre lo vi como una impostura. Populismo muchas veces acompañado con el alcohol, tal vez para nublar la conciencia de las diferencias.


- - Ian - 02-11-2006

[color=darkblue:5ef5a2133f]Es cierto esoque dices, el ser intelectual te aisla mucho de las demas personas por eso yo que en mi niñez me rodeaba de gente mucho mayor que yo por que los niños de mi edad me parecian tan simples y aburridos, decidi, ser mas popular y ahora soy una persona que en apariencia puede estar agusto con las dos partes, pero, no es verdad, las personas comunes me resultan algo simples y las personas cultas en veces me parecen aburridas [/color:5ef5a2133f]


- - Kai - 02-13-2006

depende el tipo de persona...

es triste tener un mundo intelectual... mental... tan grande y rico, que te aisle del m undo real (cosa que me pasa)...

y lo que hay que hacer, es saber de quien rodearse para poder compartir las cosas que tenemos en nuestras mentes...

buscar pares, por decirlo de alguna forma...


- - AxL- - 05-26-2006

maldicion, no pueden ser mas pretenciosos no?

complejo de superioridad yo lo llamaría :S


INQUIETUDES PLANTEADAS EN EL PRIMER INTERROGANTE: - nitnerolf - 07-26-2006

Para poder comprender las inquietudes planteadas en este pequeño espacio del ciber espacio, me gustaría dividirlos en 2 partes, y así desarrollarlas y debatirlas.
1- sobre la temática del intelectualismo en su esfera propiamente dicha, es decir su ámbito, donde crece y se desarrolla (cuestión a debatir), has planteado que todo intelectual, es un “ser aislado” ¿producto de su esencia misma?, (¿no se si comprendí mal?), o puede suceder ¿que la autodeterminación de la forma de vida (intelectualismo) lo empuja a que sea un ser aislado, para poder así desarrollar por medio del razocinio, aquellas “ideas fuerzas” que vos planteas?
Pienso, que el planteo del todo no es acertado, creo que, el “estado social de ser un intelectual” es un “estado muy particular”(coincidimos aquí), pues el mismo exige elementos y cualidades de trabajo mas exigentes que otros, (eso en 1er. Lugar), que aísla de cierto modo, “PERO” no por su condición “en si” (ser un intelectual), sino porque su esfera de inter-acción social se encuentra suprimida a sus necesidades de desarrollo propio de su estado, allí tal ves radica su aislamiento. Recordemos que el hombre es homosocieta, ser social, y para poder vivir, existir en su propia esencia, debe interactuar, el proletariado se intervincula entre ellos, los burgueses lo mismo, y los intelectuales también. Esa noción del intelectual aislado creo que nace de la falsa mitología del libro de descartes (Discurso del método) en donde él dice que se encuentra solo en su cuarto junto a su chimenea lejos del bullicio social para poder meditar sobre cuestiones filosóficas. Pero para ello tubo que inter-actuar primero con otro para tener inquietudes de esa índole y aislarse, (hago referencia a esta línea pues toda inter-acción crea un efecto en el otro, en el caso de Descarte esa inquietud de saber mas, sin esa inter-acción, tal ves no fuera posible esa manifestación intelectual en Rene, todo apunta a que el intelectual se autorealiza en inter-acciones sociales que sin la misma no es posible todo intelectualismo), re-tomando el tema= se aisló porque el considera que para “él” (analizando a Rene), debía estar solo, no porque su condición de intelectual lo exija, sino porque a él le es mas fácil entender las cosas así, analizarlas de esa manera, pero no implica que uno no pueda realizarlo de otra manera, en el tren, en la ducha, en la conversación de amigos, en cualquier lugar solo o acompañado, la idea siempre esta. Y que podemos decir del Circulo de Praga, El Circulo de Viena, tantos cráneos juntos y muchas ideas nacidas allí, la Escuelas de Frankfurt, de Cambridge, de Madrid, de Madburgo, etc, las tertulias de Macedonio Fernández, con Borges, Cortaza, las tarde de café con mis amigos los llamamos “El reducto Social” (al que pertenezco) entre otros, círculos tal ves reducidos, pero donde el intelectual encontró el lugar (y allí estamos en el 2do Lugar), pues si el intelectual encuentra su lugar en la sociedad, deja de estar solo, ¿Imaginad una sociedad llenos de intelectuales, y pocos obreros, los obreros vivirían aislados? La cultivación de los conocimientos se pueden realizar en solitarios, es decir el estudio de los mismos, pero allí no termina la actividad del intelectual, pues nace en él la necesidad de proyectarlos hacia la sociedad, a través de un libro, conferencias, en una cátedra en la facultad, en las conversaciones de café, hasta en un foro de una página en Internet.
2- el tema de infidelidad, estoy de acuerdo con la señorita de que uno es infiel en cierta parte, en el caso de que es infiel porque no tiene algo en su pareja y la busca en otra, pero en parte, como también coincido con vos que uno puede ser infiel siendo feliz en su pareja oficial (por decirlo así), digo esto porque, la fidelidad reposa en el consenso constitutivo de formar una pareja, es decir, estar en pareja significa, en una sociedad monogámica, tener un solo compañero, nada mas, y quebrantar ese status quo, es romper ese consenso que existe en la pareja. Ahora los medio de quiebre son diversos, ejemplos: no existe más la pasión, aburrimiento, encontrar una pareja más interesante, o el simple hecho de querer salir con otra persona distinta de su pareja, por hobby, o por malicia. Lo que planteo no es como se produce la infidelidad, sino que ser infiel es romper ese compromiso monógamo hacia el otro, y no respetar su condición como tal, no respetar al otro.